- Guiar a los niños y niñas hacia una experiencia personal con cristo por medio del nuevo nacimiento.
- Hacer discípulos: edificar a los niños y a las niñas hacia la semejanza a Cristo teniendo un mejor dominio de la palabra.
- Enseñar sobre la vida del Espíritu Santo y como ser llenos de su presencia.
- Encontrar un área de servicio para que los integrantes se ejerciten activamente en la obra del señor.
- Contribuir al crecimiento de la congregación, formando niñas y niños ganadores de personas.
El maestro de niños realiza un servicio con la convicción de que tiene gran responsabilidad delante de Dios y de los hombres, pues los niños son personas en desarrollo y formación. Son hombres y mujeres de un futuro próximo, en el cual deberán recurrir a la instrucción recibida acerca del camino y así no apartarse de él (Pr. 22:6).
- Debe ser llamado por Dios para enseñar. Efesios 4:11
- Debe tener la capacidad para enseñar.
- Debe ser diligente y disciplinado para la enseñanza.




